«El problema no es que falten leyes. Es que falta quien las haga cumplir. Y cuando la autoridad no está, el caos gobierna»
Iniciaré como si narrase un cuento…,, Érase una vez un Bulevar Turístico. Ancho. moderna, pensada para mover el corazón turístico del país. De noche la iluminan más de mil docientas lámparas, una hilera de hoteles y plazas; de día la cruzan miles de trabajadores, turistas y familias. Le alzaron con el nombre del fundador de la ciudad…, Bulevar Frank Rainieri.
Pero en este cuento, no hay héroes ni reglas. Solo un letrero invisible en la entrada que dice: “Sálvese quien pueda”.
Aquí los semáforos colgados en tramollas casi al caer como fea decoración.
En cuanto a vía rápida Las patanas suben al elevado como si fuera pista de aterrizaje y nadie pregunta por el peso ni por el riesgo. Los camiones y volquetas compiten a ver quién rebasa más cerca de la cuneta. El carril izquierdo es sala de espera para los que van a 40 km/h mirando el celular, mientras por la derecha pasan a más de 100 km/h.
Las líneas continuas en el pavimento son sugerencias borrosas. El uso del elevado por vehículos pesados no se sanciona. Los rebases temerarios no tienen seguimiento. La mala utilización del carril izquierdo no se penaliza. Y cada infracción sin castigo escribe el mismo mensaje en el asfalto: “Permiso abierto para conducir al estilo viejo oeste”.
El problema no es que falten leyes. Es que falta quien las haga cumplir. Y cuando la autoridad no está, el caos gobierna. El Bulevar Frank Rainieri, la arteria vital de Bávaro Punta Cana, se ha vuelto territorio sin ley donde el volante lo tiene el más atrevido, no el más prudente.
Esto no es folclor ni cultura vial. Es una decisión diaria: elegir el riesgo sobre el orden, el accidente sobre la prevención. Y la factura llega puntual: tapones que desesperan, choques que enlutan, turistas que se llevan el susto de recuerdo.
Bávaro Punta Cana merece más que un cuento de terror en cada semáforo. Merece presencia, sanciones reales y respeto por la vida. Porque sin orden en las calles, no hay destino turístico que aguante el final de esta historia.
PuntaCanaPost repite el llamado a Digesset e Intrant, hasta que funcionen.