«Corea del Norte lanzó un misil balístico en una nueva prueba de armamento, apenas días después de ser acusada de enviar soldados a Rusia para apoyar el conflicto en Ucrania».
En la conferencia de prensa conjunta, Blinken mencionó la llegada de 8,000 soldados norcoreanos a la región de Kursk en Rusia, cerca de la frontera con Ucrania, en preparación para el combate. Además, Corea del Sur señaló que Corea del Norte habría enviado «más de 1,000 misiles y millones de piezas de municiones» a Rusia.
El misil lanzado por Corea del Norte recorrió aproximadamente 1,000 kilómetros en una trayectoria ascendente, lo que según expertos militares podría ser una prueba de un nuevo tipo de misil balístico de combustible sólido. Este tipo de armamento es más difícil de detectar y destruir debido a su velocidad de lanzamiento, y representa un avance importante en la capacidad militar de Pyongyang.
Tanto el gobierno surcoreano como el estadounidense pidieron a Corea del Norte cesar sus «acciones provocadoras». Japón también condenó el lanzamiento, afirmando que el misil superó los 7,000 kilómetros de altitud, la mayor registrada hasta la fecha. La ONU y la Unión Europea se unieron a las críticas, instando a Pyongyang a detener el desarrollo de su programa nuclear.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, pidió una respuesta más contundente de la comunidad internacional. En tanto, China, tradicional aliado de Corea del Norte, expresó preocupación y pidió una resolución pacífica para la crisis en la península coreana.