Yoseli Castillo trata de salir del ojo de la crítica con simple disculpa

La bandera no se reescribe con poesía. Ni con disculpas.

Redacción PCP
3 Lectura mínima

“Decir que fue solo un poema no borra el eco que dejó sobre los símbolos patrios ni la ley que podría haberse violado.”

SANTO DOMINGO. RD – La polémica en torno al poema titulado “Himno Nacional Lésbico Dominicano”, escrito por la autora dominicana Yoseli Castillo Fuertes, ha traspasado los márgenes de lo literario para instalarse en el debate jurídico, patriótico y social. Aunque la escritora ofreció disculpas públicas tras la fuerte ola de críticas, hay sectores que consideran que un comunicado no basta. El uso de la palabra “himno nacional” y la apropiación simbólica de un emblema constitucionalmente protegido, aunque desde la metáfora, ha levantado voces que exigen consecuencias más allá de las disculpas.

En su comunicado, Castillo aclaró que su poema no pretende alterar ni sustituir el Himno Nacional Dominicano, sino que es una forma de expresión poética sobre cómo la identidad lesbiana convive con la dominicanidad. También explicó que la pieza fue leída fuera del país, publicada fuera del territorio nacional y que desconocía la existencia de la Ley 210-19, la cual penaliza la alteración de símbolos patrios. Sin embargo, para muchos juristas y defensores del patrimonio nacional, estas justificaciones son insuficientes.

Las implicaciones legales del caso podrían ser más complejas de lo que aparentan. La Ley 210-19 establece penas claras para quienes modifiquen, alteren o desvirtúen el sentido de los símbolos patrios, incluso si el acto ocurre en el extranjero. Y aunque la escritora resida en la diáspora, su nacionalidad dominicana y la publicación pública del texto podrían convertir esto en un precedente jurídico importante.

Distintas voces de la sociedad civil, incluyendo juristas, catedráticos y defensores del legado histórico dominicano, han expresado que aceptar una simple disculpa sería minimizar el impacto de un acto que, aunque artístico, rebasó límites constitucionales. “El arte también tiene responsabilidades”, señalan algunos, al tiempo que insisten en que el respeto a los símbolos patrios no es negociable, ni siquiera en nombre del activismo o la poesía.

Mientras tanto, dentro del mismo colectivo LGBTIQ+ han surgido posturas encontradas. Algunas figuras del activismo han marcado distancia del poema, resaltando que no representa a la comunidad ni fue consensuado como manifiesto. Aunque reconocen el valor de la visibilidad, también recalcan que los derechos se exigen con responsabilidad, no con provocación mal calculada que pueda interpretarse como irrespeto a los valores nacionales.

Finalmente, este hecho reabre una conversación necesaria: ¿hasta dónde puede llegar el arte sin violentar la ley? Y más aún, ¿puede una disculpa pública convertirse en salvoconducto para actos que podrían estar bordeando la ilegalidad? Lo cierto es que con solo pedir perdón no se restaura lo que muchos consideran una afrenta simbólica a la dominicanidad.

Comparte Este Artículo
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *