«Cuando el país aún no se reponía del impacto por una tragedia, otra volvió a abrir heridas profundas en quienes ya conocían el dolor de primera mano. La historia se repite, pero el golpe no se amortigua.»
SANTO DOMINGO, RD. – La familia Heredia enfrenta una nueva pérdida devastadora con la muerte de Sulay Heredia, una de las víctimas del colapso de la discoteca Jet Set. Cuatro días después del derrumbe, su cuerpo fue hallado sin vida, identificado solo por un vestido negro y un cintillo rojo en la muñeca. Sulay era asistente legal y madre de dos hijos, de 15 y 9 años, quienes ahora quedan bajo el cuidado de su padre y familiares cercanos.
Este episodio trágico remueve el recuerdo aún latente de otra calamidad que vivieron en 2023, cuando Emmanuel Heredia, hermano de Sulay, sobrevivió milagrosamente a la explosión del Banco Banreservas en San Cristóbal, que dejó 42 muertos. La familia Heredia, que entonces aprendió a creer en los milagros, se aferró esta vez a esa misma esperanza. Pero Sulay no resistió.
Lidia Heredia, hermana mayor, relató con estremecedora serenidad la experiencia de recorrer hospitales, morgues y ruinas, buscando entre cadáveres, reviviendo el mismo infierno. Para los Heredia, el dolor ya no es noticia: es un huésped repetido que vuelve a golpear donde más duele.



