¿Qué es la ansiedad? Esa crisis de la que ningún ser humano está exento y que mucha gente limita su descripción como nerviosismo o tensión momentánea. Si bien es una reacción natural del individuo (un sentimiento de miedo, temor o inquietud) frente a amenazas o situaciones de estrés; y hasta cierto punto algo normal. Es necesario se sepa que cuando se vuelve excesiva o persistente, se puede catalogar como un trastorno.
La ansiedad se ha convertido en una de las condiciones emocionales más comunes entre los jóvenes dominicanos, en especial entre los estudiantes universitarios.
El incremento de las exigencias académicas, personales y las presiones sociales de estar en vanguardia del confort, ha convertido a la ansiedad en una constante entre la población estudiantil universitaria. Diversas investigaciones evidencian que estos jóvenes muestran altos niveles de ansiedad, muchos de los cuales superan los límites adaptativos y se transforman en trastornos clínicos.
Estudios como el de Sánchez Vincitore (2024), publicado en la revista «La Colmena», revelan que más del 42% de los estudiantes universitarios en República Dominicana presentan ansiedad de estado, más del 50% ansiedad de rasgo y casi el 40% síntomas moderados a severos de ansiedad generalizada. Estos porcentajes son aún más alarmantes entre estudiantes de Psicología Clínica que realizan prácticas supervisadas, como señala la investigación de Rodríguez y León Robles (2024).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ansiedad afecta al 4% de la población mundial, siendo el trastorno mental más común, con más de 300 millones de personas diagnosticadas en 2019, y eso fue antes de la pandemia por COVID-19 en el 2020, imagínese usted por dónde estarán las estadísticas hoy en día con todas estas crisis económicas, sociales, culturales, ambientales…
Solo en 2023 el servicio “Cuida tu Salud” en la República Dominicana, reportó que recibió 7,455 llamadas, de las cuales la mitad correspondieron a episodios de ansiedad en jóvenes entre 21 y 29 años. Estas cifras revelan una realidad que la sociedad ha decidido ignorar o hacer la vista gorda.
A medida que la ansiedad continúa afectando de manera silenciosa a una gran parte de la juventud dominicana, se hace imprescindible que las instituciones educativas y los organismos de salud desarrollen estrategias de prevención, detección temprana y acompañamiento. El costo de la inacción es alto, tanto a nivel individual como social, y el momento de actuar es ahora.





