“No solo tenemos una estrategia común, sino también tácticas comunes. Esto fue como el rugido de dos leones que se escuchó en todo el mundo”.
WASHINGTON. EE.UU – La capital estadounidense fue escenario de una declaración de poder geopolítico entre aliados. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el expresidente Donald Trump, se mostraron unidos en su rechazo a un acuerdo de tregua en Gaza “a cualquier precio”. Lo que está en juego no es solo un cese al fuego, sino el rediseño de la estrategia de seguridad y presión en Medio Oriente.
Durante reuniones con senadores demócratas y republicanos, Netanyahu enfatizó que tanto él como Trump están alineados táctica y estratégicamente para “eliminar a Hamás como amenaza” y asegurar el retorno de los rehenes. “No hay coerción, hay coordinación”, insistió el mandatario israelí, en un claro mensaje de que cualquier negociación estará condicionada a los intereses de seguridad de Israel.
El punto más encendido de su visita fue su agradecimiento a Estados Unidos por la Operación Martillo de Medianoche, en la que se bombardearon tres instalaciones nucleares iraníes a finales de junio. Para Netanyahu, la ofensiva fue una muestra de fuerza: “Irán tomó nota. El mundo tomó nota”.
Ni Trump ni Netanyahu apoyan una salida forzosa de palestinos de la Franja de Gaza, pero ambos abogan por una libertad de movimiento que —según denuncian— está limitada por Hamás. Mientras tanto, la Casa Blanca ve con optimismo la posibilidad de un alto al fuego de 60 días, aunque el primer ministro dejó claro que el camino hacia la paz no se recorrerá con concesiones débiles.





