
“Los tienen durmiendo en el piso, sin agua, sin comida, sin poder llamar a nadie. Es el infierno legalizado.”
CALIFORNIA CITY. EE.UU – El sueño americano ahora tiene barrotes y lleva el logo de CoreCivic. En medio del desierto californiano, un pueblo hambriento de ingresos encontró la receta para resucitar: encerrar inmigrantes por miles. No importa si tienen delitos o no. Lo que importa es llenar las camas, facturar millones y venderlo como progreso.
Donald Trump prometió la mayor redada migratoria de la historia. Y la está cumpliendo. Los centros de detención —la mayoría privados— pasaron de 107 a 200 en meses. Más de 60,000 seres humanos, sin juicio, sin voz, sin derechos, duermen en el suelo, con hambre, con miedo… y algunos hasta firman su propia deportación solo por hablar con sus familias.
Para CoreCivic y GEO Group es una era dorada. Para los inmigrantes, un sótano sin salida.
Esto no es seguridad nacional. Es una industria con barrotes, donde el dolor cotiza en bolsa.



