Por: Nathalia Taveras
“Aquí la acera es para carros dañados, no para gente.”
ENSANCHE KENNEDY. DN – RD Las calles uno, dos y tres del ensanche Kennedy se han convertido en talleres a cielo abierto. Mecánicos improvisados ocupan cada centímetro de acera, y los vehículos en reparación –o simplemente abandonados– bloquean el paso de peatones y dificultan el tránsito. Según testimonios, los carros permanecen en esas condiciones por hasta 15 días. Lo que comenzó como una solución temporal se ha convertido en un caos permanente, tolerado por las autoridades locales y padecido por los residentes.
Aunque algunos vecinos también admiten reparar sus vehículos frente a sus casas, lo cierto es que la saturación de automóviles fuera de servicio ha generado una imagen deplorable. Las gomas vacías, piezas sueltas y chatarra acumulada reflejan el abandono institucional. La Dirección de Tránsito (Digesett) y la Alcaldía del Distrito Nacional han realizado operativos en sectores como Gascue, San Carlos y Villa Juana, pero el Kennedy aún espera una intervención contundente.
La Ley 63-17 permite a las autoridades retirar y remolcar vehículos en condiciones de abandono. Sin embargo, su aplicación es irregular. El plan “Cero Chatarra”, reforzado en Santo Domingo Este, brilla por su ausencia en sectores como este. Mientras tanto, los residentes continúan lidiando con ruido, contaminación visual y aceras intransitables.

Desde el Gobierno central se ha reconocido que existen vacíos legales que impiden actuar con rapidez. El propio presidente Abinader señaló la necesidad de revisar las regulaciones que impiden eliminar la chatarra, una observación hecha durante el almuerzo con el Grupo Corripio. La lentitud del sistema legal se ha convertido en cómplice del deterioro urbano.
La realidad es que no solo se trata de vehículos rotos, sino de una política rota. El problema se repite en Pedro Brand, Los Alcarrizos y hasta en terrenos del Estado. La falta de acción alimenta la desorganización. Y en el ensanche Kennedy, vivir entre chatarras se ha vuelto parte del paisaje urbano.




