Por: Nathalia Taveras
«Me apuñaló con una cosa y tengo pruebas de todo»
SANTIAGO. RD – El drama de una mujer víctima de violencia en Gurabo, Santiago, pone en evidencia la cruda realidad de muchas dominicanas: agredidas, amenazadas y desprotegidas. Con más de siete querellas archivadas y heridas visibles en su cuerpo, esta ciudadana suplica atención antes de convertirse en otra estadística de feminicidio. A pesar de haber acudido a la Fiscalía y al Ministerio de la Mujer, las instituciones parecen haberla dejado sola en su lucha por sobrevivir.

El testimonio lo ofreció entre lágrimas durante una entrevista con el periodista José Gutiérrez. La víctima asegura que las autoridades desestimaron su denuncia porque, en una de las ocasiones, no fue evaluada por un médico forense, argumento suficiente —según afirma— para que su agresor saliera libre. La situación no solo es inhumana, sino absurda.

En su relato, mostró heridas recientes: cortes en los dedos, golpes en la frente, hematomas. Señaló que su agresor le entró a puñaladas con un objeto durante un ataque reciente. Su casa también ha sido objeto de destrucción constante: “Me ha roto puertas, ventanas, todo”, dice. Aún así, él camina libremente por Gurabo, como si nada hubiese pasado.
Indignada, la mujer cuestiona a las autoridades que no actúan: “¿Van a esperar que me maten para salir a buscarlo?”, denuncia con desesperación. Mientras tanto, vive escondida, sin garantías de seguridad, sabiendo que la próxima vez podría no sobrevivir.
Este caso no es aislado. Es reflejo de una estructura institucional que aún minimiza la violencia contra la mujer, que permite que un agresor con historial siga libre y su víctima siga rogando protección, en vez de recibirla automáticamente.




