Por: Genesis Lara
“Claro que sí, me encantaría ver una presidenta» destaco así Flores
PUNTA CANA, RD – En un debate sobre la política nacional y el futuro de la provincia de La Altagracia, la regidora Marcelle Flores formó parte de un diálogo clave sobre la participación femenina en los cargos de mayor alto rango. Al ser cuestionada sobre si La República Dominicana está preparada para recibir una presidenta, Flores respondió con convicción: “Claro que sí”. Además, añadió de manera personal que le encantaría ver una presidenta, señalando que “su liderazgo femenino la está arrastrando hacia una corriente femenina”.
El debate no se limitó al ámbito nacional. Flores destacó que Verón-Punta Cana también requiere de una transformación en sus liderazgos locales: “Verón tiene voz y es femenina”. Según su postura, la provincia se beneficiaría de la inclusión de una alcaldesa que represente a la comunidad con sensibilidad, estrategia y cercanía, rompiendo con décadas de política tradicional.
En el marco de la conversación se pusieron sobre la mesa figuras de peso dentro del liderazgo femenino nacional y local. En el plano nacional destacan Carolina Mejía, actual alcaldesa del Distrito Nacional; Raquel Peña, vicepresidenta de la República; Raquel Arbaje, primera dama; Margarita Cedeño, exvicepresidenta; Yeni Berenice Reynoso, procuradora adjunta y Alejandrina Germán, dirigente política y exministra. Todas representan la evidencia de que la República Dominicana cuenta con mujeres preparadas para asumir los más altos niveles de poder.
A nivel local, Marcelle Flores enfatizó que Verón-Punta Cana no está ajeno a esa realidad, y que la alcaldía puede y debe abrirse a candidaturas femeninas con verdadera vocación de cambio. Renovar las boletas con rostros nuevos y comprometidos se plantea como un paso necesario para responder a las demandas de una sociedad que exige liderazgo distinto y más cercano.

Este planteamiento encarna un debate más amplio: la política dominicana y la provincia de Verón-Punta Cana se enfrentan a la urgencia de dar espacio a liderazgos femeninos. Una alcaldesa o presidenta no sería solo un símbolo, sino una oportunidad para implementar estrategias más efectivas en el desarrollo urbano y la participación ciudadana. La política local y nacional, desde la perspectiva de la vocal necesita más mujeres capaces, con visión y preparación, para transformar la realidad del país.





