Por: Genesis Lara
“Cada diálisis se convierte en un martirio, sin agua y bajo un calor asfixiante ”, denuncian los pacientes
SANTIAGO, RD – La unidad de diálisis Dr. Rodolfo Ortiz del Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez enfrenta una crisis que amenaza la vida de más de 50 pacientes renales. La denuncia, realizada por afectados y familiares, revela que las fallas en el aire acondicionado y la escasez de agua han convertido los tratamientos en un suplicio, poniendo en riesgo a quienes dependen de estas terapias tres veces por semana para sobrevivir.
Los usuarios aseguran que la falta de climatización genera un ambiente sofocante e insoportable mientras permanecen conectados a las máquinas durante horas. A esta precariedad se suma la inestabilidad en el suministro de agua, elemento vital en los procesos de hemodiálisis, lo que genera temor a que los tratamientos puedan verse interrumpidos en cualquier momento.
Pacientes procedentes de Santiago y de otras provincias del Cibao, como Puerto Plata, Mao y Montecristi, denuncian que deben trasladarse largas distancias solo para enfrentarse a condiciones que califican de “inhumanas”. Según sus testimonios, el sacrificio de llegar hasta el centro hospitalario se ve empañado por instalaciones que no garantizan la dignidad ni la seguridad necesarias para tratamientos de tal sensibilidad.

La situación ha encendido las alarmas en la opinión pública, mientras los enfermos urgen al Ministerio de Salud Pública y a la dirección del hospital a ofrecer soluciones inmediatas. Para ellos, la espera no es una opción: cada día sin condiciones adecuadas significa un riesgo mayor de complicaciones, e incluso la posibilidad de perder la vida.




