“Es inaudito ver camiones recolectores, autobuses y vehículos pesados que ya cumplieron su vida útil circulando en una zona de turismo de primer orden.”
PUNTA CANA, RD. – Con tono firme y palabras que no dejaron espacio a la indiferencia, el obispo de La Altagracia, Jesús Castro Marte, lanzó una advertencia sobre el deterioro del transporte pesado que opera en Punta Cana, Verón, Bávaro e Higüey.
Denunció la circulación de unidades que sobrepasaron su nivel de obsolescencia, describiéndolas como un peligro público y un rostro indeseable para un destino que recibe millones de turistas cada año. Para el prelado, ver “chatarra rodante” entre hoteles de lujo no solo es vergonzoso, sino un reflejo de una gestión que descuida seguridad, estética y medioambiente.
El llamado fue claro: urge renovar esas unidades “inservibles” y garantizar que el transporte pesado no sea un riesgo ni un motivo de desprestigio para el motor económico más importante del país. Castro Marte apeló a empresas privadas, autoridades y sectores turísticos a actuar con rapidez antes de que esta deuda de modernización termine afectando la competitividad de la región.
La voz del obispo puso sobre la mesa un problema que, aunque evidente, había sido ignorado: la modernización del transporte pesado en la principal zona turística del Caribe no puede seguir esperando.





