“Te orientan con una multa: así arranca la tercera fase de ‘RD se Mueve.”
SANTO DOMINGO. RD – Lo que debía ser un domingo de orientación vial terminó en caos, sanciones y frustración para conductores del Distrito Nacional. La tercera fase del plan “RD se Mueve”, que prohíbe giros a la izquierda en varias intersecciones clave, arrancó con normalidad en algunas avenidas, pero generó tensión y confusión en otras, especialmente en la Máximo Gómez con Pedro Livio Cedeño. Allí, a diferencia de otros puntos, los agentes de la Digesett no estaban visibles para guiar, sino para multar, provocando un desconcierto innecesario en lo que debía ser una fase educativa.
Mientras en avenidas como la Abraham Lincoln, Winston Churchill o la Víctor Garrido Puello los agentes orientaban a los conductores y explicaban la medida sin sanciones inmediatas, en la Gómez con Pedro Livio la historia fue distinta: se colocaron multas a quienes giraban a la izquierda, alegando desconocimiento de la nueva disposición. Todo esto pese a que oficialmente esta etapa está destinada a informar y no a penalizar. La diferencia de criterios entre puntos del mismo plan expuso fallas graves en la coordinación institucional.

Un teniente de civil, que se identificó como parte del equipo de inteligencia de la Digesett, intentaba resolver el caos generado por sus propios compañeros. La falta de uniformidad en la aplicación del plan hizo que esa intersección se volviera un embudo de confusión: conductores giraban confiados, sin señales humanas claras, solo para ser interceptados por oficiales apostados fuera del ángulo de visión directa. La escena se tornó tensa cuando varios ciudadanos protestaron por las multas impuestas en lo que debió ser solo una jornada de orientación.
Algunos denunciaron que la Digesett actuó con premeditación: permitían que los conductores giraran, sin advertencia directa, y luego los sorprendían con sanciones. A pesar de que hay señales que indican la prohibición del giro, no todos las notan si no están acompañadas por la presencia activa de agentes, como sí ocurrió en las otras intersecciones. La incoherencia institucional empañó el objetivo del plan, que busca reorganizar el tránsito del Gran Santo Domingo eliminando los conflictivos giros a la izquierda.
Este tipo de medidas necesita coherencia y empatía en su aplicación. Si en unas avenidas se orienta, en otras no se puede castigar sin previo aviso. La implementación desigual de “RD se Mueve” puede erosionar la credibilidad del programa y aumentar la resistencia ciudadana. Mejorar el tránsito es urgente, pero no puede hacerse a costa de la confianza ni del sentido común.





