LAS PLAYAS DE BÁVARO: Un Paraíso Publicitado, una realidad de «ABANDONO»

Redacción PCP
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Por: Genesis Lara

«Mientras que el MITUR celebra ganar como MEJOR STAND en ferias internacionales…, LA RELIDAD DE LA PLAYA en Bávaro es que más de 700 vendedores agrupados en dos sindicatos se la disputan como piñata y una sobre población de embarcaciones que abruma a los turistas, un CAOS que a juivio de muchos se ha convertido en MERCADO DE PERSA»

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PUNTA CANA, RD – Bávaro,  vendido como un paraíso de arenas blancas y aguas turquesa, un destino casi celestial donde todo turista sueña despertar. Postales perfectas, resorts de lujo y fotografías que parecen irreales. Pero pocos se detienen a conocer la otra cara: la realidad que no aparece en los folletos donde el desorden, la contaminación y el caos cotidiano pintan un panorama que decepciona a los visitantes.Descarga la app CEPMMás de 600 embarcaciones operan sin control, en una competencia letal donde el botín es la «supremacía». Botes abasteciéndose de combustible en plenas aguas, violando la ley que establece una distancia mínima de 80 metros para este proceso. Esta práctica no sólo representa un peligro para bañistas, sino que también contribuye a la contaminación por hidrocarburos, matando especies, alterando la fauna y flora acuática y debilitando los ecosistemas costeros.

Mientras las autoridades miran hacia otro lado y la Policía Turística brilla por su ausencia dejando un «franco abierto» a la prostitución, la «venta de lo que sea» y la invasión de vendedores de nacionalidad haitiana.

La escena es clara: por cada tres turistas se pueden contar al menos seis vendedoras acosando para vender cualquier cosa, sin que nadie controle el desorden. A pesar de las denuncias, no se ha creado un mercado artesanal que permita reubicarlos de manera ordenada, dejando a los visitantes y residentes en un ambiente inseguro.

La situación empeora cuando se mira hacia el agua: la barrera coralina, esa joya que debería proteger la costa y sostener la vida marina, está siendo destruida mientras nadie parece levantar un dedo. El tráfico descontrolado de embarcaciones y las malas prácticas de anclaje han convertido este ecosistema en un campo de batalla silencioso.
Nuestras unidades de carga son las más avanzadas

Entre preguntas sin respuestas y disputas sin control, ¿Quién se beneficia de las embarcaciones descontroladas, los vendedores invasivos y la destrucción de la barrera coralina? Nadie lo dice, pero las pistas están ahí, visibles para quien quiera mirar más allá de la fachada turística. 

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