El larimar, considerada la piedra nacional de República Dominicana y única en el mundo por su coloración azul turquesa, está atravesando un momento histórico en el comercio internacional. La reciente certificación de su denominación de origen ha abierto puertas en mercados estratégicos como Estados Unidos, Alemania, Inglaterra e Italia, donde la demanda de esta gema caribeña crece con fuerza.
Según datos del Ministerio de Energía y Minas, las exportaciones de larimar en lo que va de 2025 han superado las 230,000 libras, más del doble que las registradas en 2024, cuando apenas alcanzaron las 95,480 libras. Este salto cuantitativo evidencia no solo el impacto de la certificación internacional, sino también la creciente valorización del larimar en la joyería de alta gama y en las colecciones de piedras semipreciosas.
A pesar de la apertura de nuevos mercados, China e India se mantienen como los principales destinos de la piedra dominicana. China, con su poder de compra y su industria joyera masiva, ha importado más de 200,000 libras de larimar en lo que va de 2025, mientras que India recibió 17,402 libras, consolidando su rol como segundo mayor consumidor mundial.
El reconocimiento internacional de la denominación de origen no solo protege la autenticidad del larimar frente a imitaciones, sino que también impulsa un nuevo posicionamiento global de la República Dominicana en el comercio de piedras semipreciosas. Expertos señalan que el reto inmediato será garantizar prácticas sostenibles en la extracción, dado que el larimar es un recurso no renovable y su explotación descontrolada podría comprometer su permanencia en las futuras generaciones.

En comunidades mineras como Bahoruco y Barahona, el aumento de las exportaciones genera expectativas de mejores ingresos, aunque también abre debates sobre la necesidad de políticas de redistribución justa de beneficios y de mayor inversión en condiciones laborales. “El larimar es nuestro petróleo azul”, expresan algunos dirigentes comunitarios, que reclaman mayor apoyo estatal para convertir la bonanza en desarrollo real.
Con este nuevo capítulo, el larimar deja de ser una gema exótica reservada a los turistas que visitan República Dominicana y comienza a consolidarse como un símbolo global de identidad caribeña, belleza natural y potencial económico.




