Por: Nathalia Taveras
“Por cada 10 microgramos de partículas PM2.5 en el aire, el riesgo de demencia puede aumentar hasta un 17 %. Así de invisible, así de letal.”
CAMBRIDGE, REINO UNIDO – Un nuevo metaanálisis publicado en The Lancet Planetary Health respalda una realidad alarmante: respirar aire contaminado durante años podría hacer más que dañar los pulmones. Podría, literalmente, desdibujar la memoria. Con datos de casi 27 millones de personas, investigadores de la Universidad de Cambridge encontraron una conexión directa y significativa entre la exposición a contaminantes del aire y un mayor riesgo de demencia.
El estudio analizó 51 investigaciones científicas, pero solo 32 cumplieron con los estándares de calidad. La mayoría provenían de América del Norte y Europa, con algunas desde Asia y Oceanía. Los contaminantes responsables son tres: partículas finas (PM2.5), dióxido de nitrógeno (NO₂) y hollín. Todos tienen algo en común: son subproductos de la actividad humana, especialmente del tránsito vehicular, la quema de combustibles fósiles y la industria.
Las partículas PM2.5 son lo suficientemente pequeñas como para colarse profundamente en los pulmones y llegar al sistema circulatorio. Por cada 10 microgramos por metro cúbico, el riesgo de demencia aumenta en un 17 %. El NO₂, presente en los gases de escape y estufas de gas, eleva el riesgo en un 3 % por cada 10 µg/m³. El hollín, que también viaja en las PM2.5, eleva la posibilidad en un 13 % por cada microgramo.
Los científicos sospechan que estos contaminantes inflaman el cerebro y provocan estrés oxidativo, un proceso que puede dañar neuronas, proteínas y el ADN. Aunque la mayoría de los participantes eran personas blancas de países desarrollados, los expertos advierten que los grupos más expuestos suelen ser los más marginados. Esa desigualdad también respira.
Actualmente, se estima que más de 57.4 millones de personas en el mundo viven con demencia. Para 2050, esa cifra podría triplicarse y superar los 152 millones. Las consecuencias ya no son solo futuras: están en el aire que respiramos hoy.






