Por: Nathalia Taveras
“Empresarios bolivianos ven en República Dominicana un socio estratégico y un terreno fértil para multiplicar su capital hasta alcanzar los US$1,000 millones.”
SANTO DOMINGO. RD –Una delegación empresarial de alto nivel de Bolivia aterrizó en República Dominicana con una agenda ambiciosa: llevar sus inversiones desde los actuales US$200 millones hasta la marca histórica de US$1,000 millones. Los sectores bajo la lupa van desde minería y salud, hasta educación, turismo inmobiliario, infraestructura hotelera, industria, servicios y zonas francas.
La misión, encabezada por Rolando Kempff, presidente de la Federación de Empresarios Privados de Bolivia, sostuvo reuniones con el presidente Luis Abinader, ministros, autoridades aduaneras y líderes del sector privado. El objetivo fue claro: trazar una ruta para inversión directa e indirecta que consolide el vínculo económico entre ambos países. Kempff subrayó que “las puertas están abiertas” para un comercio e intercambio empresarial robusto.
Durante su estadía, los empresarios evaluaron la infraestructura logística para exportaciones, recorrieron parques industriales y exploraron de primera mano el modelo de zonas francas, uno de los motores del crecimiento dominicano. Según Kempff, con permisos en áreas como salud y educación, la meta de US$1,000 millones en inversiones es alcanzable a corto plazo.
Luis Fernando Strauss, representante de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz, destacó la estabilidad política, social y económica de República Dominicana, así como sus sólidos indicadores macroeconómicos: un PIB de más de US$120,000 millones, un récord de US$4,000 millones en inversión extranjera en 2024 y un territorio de apenas 48,000 km² que compite en innovación. En Santiago, Strauss visitó una planta que produce microchips para exportar a EE.UU., símbolo del avance tecnológico local.

La visita concluyó con un mensaje unánime: República Dominicana es considerada un socio estratégico y destino prioritario para la expansión de capital boliviano en la región. Una apuesta que, de concretarse, marcaría un antes y un después en las relaciones económicas entre ambos países.





