Por: Genesis Lara
»El país busca explotar recursos estratégicos, pero la burocracia y la oposición frenan los proyectos»
SANTO DOMINGO, RD – La República Dominicana se ha lanzado con fuerza hacia la minería como un motor de desarrollo económico, pero la ruta hacia la explotación de oro, petróleo y tierras raras está llena de obstáculos. A pesar del impulso gubernamental, los permisos para extraer minerales estratégicos siguen estancados, generando tensiones entre inversionistas, autoridades y comunidades locales.
Desde 2021, el gobierno del presidente Luis Abinader ha tratado de posicionar al país como un actor relevante en el mapa energético y tecnológico mundial. La exploración de petróleo y gas ha sido acompañada por un interés creciente en minerales críticos, como las tierras raras de Pedernales, indispensables para la industria tecnológica global. Sin embargo, la emisión de permisos se ha ralentizado notablemente, dejando a varias empresas extranjeras en espera y evaluando alternativas legales internacionales para avanzar con sus proyectos.

Uno de los principales desafíos proviene de la oposición local y de los impactos ambientales asociados. Comunidades cercanas a antiguas minas de oro han manifestado preocupación por la contaminación de fuentes de agua, la degradación de tierras agrícolas y los efectos sobre su calidad de vida. La tensión entre desarrollo económico y protección del medio ambiente se ha convertido en un tema central del debate público, obligando al gobierno a buscar un delicado equilibrio.
El Ministerio de Energía y Minas ha reiterado su compromiso con la expansión del sector, asegurando que se trabaja para agilizar los permisos y garantizar que las inversiones contribuyan al bienestar del país. Sin embargo, la lentitud de los procesos y la complejidad de los estudios de impacto ambiental mantienen a varios proyectos estratégicos en pausa, frenando el potencial de crecimiento que podría generar la minería responsable.




