“Cada 27 de mayo, la historia parece encontrar su punto más alto… o su tragedia más profunda”.
MUNDO. – Algunas fechas cargan con aniversarios de fiesta. El 27 de mayo, en cambio, carga con pólvora, temblores, censura, orgullo científico y sangre derramada por justicia. A lo largo de los siglos, este día ha sido testigo de decisiones políticas que sacudieron gobiernos, catástrofes que destruyeron miles de vidas y avances que marcaron la humanidad. Un calendario puede guardar fechas, pero hay días que guardan cicatrices.
Un día como hoy en 2016, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó Hiroshima, Japón. No pidió perdón, pero recordó el horror: “la muerte cayó del cielo”, dijo, en referencia a las bombas atómicas. Aquel mismo día, pero en 2007, Hugo Chávez apagó las voces incómodas al cerrar RCTV, el canal opositor más influyente de Venezuela.
El 27 de mayo también tiembla: en 2006, más de 8,000 personas murieron en Java, Indonesia, tras un devastador sismo. Y mientras unos caen, otros se elevan: como Auguste Piccard en 1931, que rompió el cielo con su globo hasta llegar a la estratósfera.
No todo es tragedia: en 1937 se abrió el Golden Gate, un puente hacia el futuro. Pero ni siquiera los logros arquitectónicos escaparon a las controversias del tiempo, como el edificio Chrysler, símbolo de poder en la era de la Gran Depresión.
La historia también se escribe desde la resistencia: en 1812, en Colombia, un grupo de mujeres enfrentó a los realistas y fue masacrado en Cerro San Sebastián. Fueron llamadas las “Heroínas de la Coronilla”, y su sangre aún tiñe la historia sudamericana.






