Por: Genesis Lara
«Robaban luz a plena vista, transformaban energía en ganancia sin pasar por el medidor. Ahora, la factura les llegó… y no será barata.”
GUERRA, RD –El municipio de Guerra fue epicentro de un golpe contundente contra las conexiones eléctricas ilegales, tras un operativo ejecutado por las autoridades energéticas del país. Lo que parecía una rutina de inspección se convirtió en el destape de una operación estructurada de robo de energía que comprometía transformadores, fincas y negocios en plena actividad.
Durante la intervención, que abarcó zonas rurales como El Fao, se identificaron siete usuarios con conexiones directas no autorizadas, incluyendo una finca y una fábrica de hielo que operaban sin contrato ni facturación. La energía desviada asciende a más de 54 mil kilovatios, una cifra que se traduce en una pérdida económica que roza los tres cuartos de millón de pesos. Las autoridades también incautaron un transformador de 50 KVA, instalado sin permiso y con riesgos técnicos para todo el sistema de distribución.
Pero más allá del fraude técnico, el operativo reveló la magnitud de una cultura peligrosa de impunidad energética. Conexiones subterráneas, transformadores ocultos, e instalaciones de alto consumo funcionando como si nada. Esta vez, el control fue firme: se retiraron equipos, se inició un proceso legal y, lo más importante, se dejó un mensaje claro en la comunidad.
El eco del operativo ya está moviendo conciencias. Varios residentes y pequeños empresarios de la zona han comenzado a acudir de forma voluntaria a regularizar su situación. Este es solo el inicio de una ofensiva mayor: la meta no es solo sancionar, sino transformar la relación de los usuarios con la energía. Y mientras eso ocurre, las brigadas continúan, calle por calle, finca por finca.





