“Yo soy una pieza bien bailada de bachata… ahí está todo: pasión, expresión física, esencia. Yo soy eso.”
Punta Cana, RD. — Hay personas cuya activa participación en la sociedad las llevan ser queridas por muchos y odiadas por otros. Personas a las que la historia, quizás al final, tendrá la misión de interpretar y revelar a la sociedad.
Son personas difíciles de interpretar, pero que resultan ser escritas con tinta de lucha. Odalys Carela, después de una radiografía personal realizada en el programa radial CeroAnestesia resultó ser ese ser; Una de esas personas protagonistas de lo que el país dominicano es hoy.
Odalys Carela nació en «Los Mangos», en el Farolito de Santo Domingo, en una época donde soñar tenía precio. Desde los 13 años, mientras otros jugaban, él doblaba grapas debajo de carros para apoyar huelgas contra la segunda etapa del gobierno de Joaquín Balaguer. A los 14 ya había sido inscrito en el Partido Revolucionario Dominicano, por Eddi Olivares, y cuando había jóvenes detenidos, confiesa hoy Sin Anestesia que era él quien salía a negociar para su liberación.
Carela dejó ver durante el segmento PERFILES 2025 de Sin Anestesia que el liderazgo político de su tiempo se forjó en las calles, bajo el sol de los reclamos sociales y de la zona oriental. Aprendió de quien describe como su guía —Nelson Carela, mártir de las luchas sociales.—
Odalys afloró sus más intimas emociones revelando su mejor profesor en la vida…, su padre. A quien describió colo un padre que le advirtió: “No se desafía a un hombre sin futuro y Balaguer no tiene futuro”. Pero Odalys continuo. Hasta que su padre, cansado de verlo perseguido, le pagó los estudios de arte dramático en Bellas Artes para alejarlo de las luchas sociales y salvar su vida en época en que estaba prohibido pensar.

Sin embargo, su verdadera transformación ocurrió fuera y alejado de los escenarios políticos. Carela contó su más difícil drama vivido cuando su hija nació con una condición de salud, y decidió quedarse en casa a cuidarla. Regeló quevsu espisa ganaba más qué él y que le tocó ser quién se quedaba en casa. Aprendió a cocinar a reinventarse. “Mi esposa ganaba más, y me tocó aprender a hacerlo todo… pero fue mi mejor papel.”

Llegó a Verón-Punta Cana “como un exiliado económico” y encontró la forma de reinventarse. Su trayectoria profesional lo llevó a ocupar cargos importantes: gobernador, tesorero, presidente administrativo del Ayuntamiento de Verón-Punta Cana, coordinador del Ministerio de Trabajo.
Hoy, con la serenidad de quien ha vivido todos los escenarios, reflexiona: “Si pudiera volver atrás, no combatiría al Estado, lo transformaría”.
Entre el azul del cielo que ama y el olor del bosque que disfruta, Odalys Carela sigue siendo lo que siempre fue: una pieza bien bailada de bachata.




