Por: Genesis Lara
“Una ciudadana estadounidense se convirtió en el eslabón clave de un entramado internacional que permitió a trabajadores norcoreanos infiltrarse en empresas líderes con documentos falsos y tecnología clandestina.”
WASHINGTON, EE. UU. – El Departamento de Justicia estadounidense logró desmantelar un complejo esquema de espionaje económico mediante fraude laboral que involucraba a Corea del Norte y la complicidad de una mujer estadounidense. Christina Marie Chapman, residente en Arizona, fue condenada a más de ocho años de prisión tras admitir su culpabilidad en febrero de 2025 por facilitar la entrada ilegal de trabajadores norcoreanos a empresas estadounidenses usando identidades falsas.

Chapman operaba desde su residencia en Litchfield Park, donde montó una “granja de laptops” que enviaba a ciudades fronterizas con Corea del Norte, permitiendo a los empleados norcoreanos conectarse remotamente simulando estar físicamente en EE. UU. La red utilizó documentos falsificados, declaraciones fiscales adulteradas y robos de identidad que afectaron a al menos 68 víctimas y a más de 300 compañías, entre ellas grandes corporaciones de Silicon Valley y firmas Fortune 500.
El fraude generó ganancias ilícitas que superaron los 17 millones de dólares, parte de las cuales Chapman retenía al usar cuentas bancarias personales para manejar los pagos de nómina. Además, el caso reveló la participación de otros conspiradores, entre ellos un ciudadano ucraniano identificado como Oleksandr Didenko.
Este caso pone en alerta al sector empresarial y de seguridad nacional de EE. UU., evidenciando la sofisticación con que regímenes hostiles aprovechan vulnerabilidades en el mercado laboral para financiar actividades ilícitas y de espionaje. La condena y multas impuestas buscan sentar un precedente y fortalecer los controles migratorios y laborales contra fraudes transnacionales.




