Por: Genesis Lara
“Entre premios, alfombras rojas y aplausos, los artistas rompieron el guion para denunciar miedo, rabia e injusticia en uno de los escenarios más vistos del mundo.”
LOS ÁNGELES –La 68.ª edición de los Premios Grammy dejó de ser solo una celebración musical para transformarse en un potente espacio de denuncia pública contra las redadas migratorias en Estados Unidos.
Bad Bunny abrió uno de los momentos más contundentes de la gala. El artista puertorriqueño, al recibir un galardón clave, lanzó un mensaje directo contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), provocando una ovación inmediata. Más tarde, reforzó su postura recordando que los inmigrantes son parte esencial de la identidad y la historia del país.

Gloria Estefan, visiblemente afectada, habló desde su experiencia como inmigrante cubana. Alertó sobre el impacto humano de las redadas, señalando la separación de familias y la detención de niños, y confesó no reconocer al país que la acogió décadas atrás.
Olivia Dean, al recibir el premio a artista revelación, se definió como nieta de inmigrantes y defendió el valor del coraje heredado de quienes cruzaron fronteras buscando oportunidades. Su mensaje giró en torno a la interdependencia y la memoria familiar.
Shaboozey recordó que Estados Unidos fue construido por migrantes. Dedicó su premio a los hijos de inmigrantes y a quienes aportaron cultura, trabajo y diversidad a la nación.
Billie Eilish, ganadora a canción del año, utilizó su espacio para cuestionar la criminalización migratoria. Con un mensaje sobrio pero firme, insistió en la importancia de seguir protestando y usando la voz pública como herramienta de cambio.

Gonzalo Rubalcaba pidió respeto y dignidad para los latinos y extranjeros trabajadores, mientras que SZA describió como “distópico” celebrar en medio de un contexto de violencia y persecución, llamando a no perder la esperanza colectiva.
Los Grammys 2026 confirmaron que, cuando la realidad irrumpe con fuerza, la música también sabe responder.





