Por: Genesis Lara
»Muere niña de 13 años tras dar a luz en Perú: un parto forzado que el Estado no quiso ver.»
HUÁNUCO, PERÚ –Una tragedia estremeció al Perú cuando se confirmó que una niña de apenas trece años perdió la vida después de dar a luz en su vivienda, situada en el caserío de Piruro, distrito de Panao, provincia de Pachitea. La menor, víctima de una presunta violación, enfrentó complicaciones graves tras el parto, entre ellas una hemorragia interna y la retención placentaria que no pudieron ser tratadas a tiempo.

Su familia alertó que la niña nunca recibió atención médica adecuada, pese a que su embarazo era de alto riesgo y estaba contemplado dentro de las excepciones legales que permiten el aborto terapéutico desde 1924 en Perú. Según la organización Flora Tristán, la inacción estatal y la falta de protocolos efectivos condenaron a la menor a un desenlace que pudo evitarse.
Este caso encendió la indignación de colectivos de derechos humanos y entidades como Save the Children y Promsex, que denunciaron la responsabilidad de un sistema que invisibiliza a las niñas de las zonas rurales. La legislación peruana contempla el aborto terapéutico en casos de peligro para la vida, pero en la práctica, muchos centros de salud se niegan a garantizarlo, imponiendo barreras burocráticas y morales.
La muerte de esta niña no solo refleja un drama familiar, sino un fracaso estructural que persiste en los lugares más empobrecidos del país, donde la atención médica es un privilegio inaccesible. Organizaciones internacionales exigen que se investigue con transparencia y se sancione a los responsables de la omisión de auxilio.




